martes, 25 de octubre de 2016

EL DOORING


La seguridad es el factor más importante en la conducción. Desde el mismo momento en que nos subimos al vehículo, hasta que nos bajamos, esta debe ser nuestra prioridad.
Si hablamos de ciclistas y/o motociclistas esta precaución debe ser doble, ya que son la parte más débil en caso de accidente. Los conductores debemos tener especial cuidado con ellos, sobretodo a la hora de abrir la puerta una vez hemos aparcado para evitar dañar a alguien que pase en ese momento.
Este accidente es tan frecuente que incluso hay un termino para nombrarlo, “dooring“. Ante una situación así, el ciclista poco puede hacer para evitar el impacto. Este incidente es muy peligroso y puede resultar incluso mortal para el que lo sufre.
La única manera de evitar que esto suceda es que la persona que abre la puerta del coche mire siempre antes de hacerlo. Por desgracia a la hora de aparcar, nos relajamos y se nos olvida hacerlo.
La mejor manera de que no se nos olvide mirar es abrir la puerta “a la holandesa”. Esta técnica consiste, básicamente, en abrir con la mano que se encuentra más alejada de la puerta.
Utilizando esta técnica, obligaremos a nuestro cuerpo a girarse y nuestra vista mirará en la dirección correcta. Da igual en qué asiento estemos sentados. Tan solo debemos abrir siempre con la mano que tenemos más lejos de la puerta. Una vez que nos acostumbremos a esto evitaremos causar un accidente a los ciclistas o motociclistas que, en ese momento, pasen cerca de nuestro vehículo. Esta técnica también puede evitar que otro coche nos arrolle al salir de nuestro vehículo.

jueves, 29 de septiembre de 2016

TODA LA LEGISLACIÓN SOBRE TRAFICO.

La legislación que está en vigor en materia de tráfico en España es muy amplia, es por ello que hoy os traemos un código QR, en que podremos consultar la legislación vigente en esta materia.
Se trata de compilaciones de las principales normas vigentes del ordenamiento jurídico, permanentemente actualizadas, presentadas por ramas del Derecho. el presente código nos lleva a un elace actualizado titulado CÓDIGO DE TRAFICO Y SEGURIDAD VIAL. 
Cada Código electrónico se ofrece para su descarga gratuita en los formatos electrónicos PDF y ePUB, para facilitar su almacenamiento y lectura en dispositivos electrónicos diversos. 
Si se prefiere se puede obtener en el siguient enlace.

martes, 27 de septiembre de 2016

PRIORIDAD DE PASO NO ES LO MISMO QUE PASAR A CUALQUIER PRECIO.



Hay que decir que la prioridad de paso no nos hace ni inmunes, ni invulnerables, y que el sentido común es el que nos dice, en última instancia, eso de “pasa ahora”, o “mejor espera, que ese no para”. Si aparecemos de repente y un conductor no nos ha visto, será imposible que pare a tiempo: nosotros tenemos prioridad de paso, sí, pero si el conductor no puede parar a tiempo con seguridad, no debe hacerlo. Eso es lógica y sentido común, ¡no ley!.
En el caso de los ancianos podemos pensar que sí, la prioridad funciona exactamente igual que para el resto de peatones, pero con mayor motivo ha de leerse de otra forma la circulación. Para empezar, una forma muy razonable de cruzar siempre con seguridad es la de asegurarse de que los vehículos que se aproximan se detienen completamente. Esto, que parece una obviedad, no lo es tanto. 
El contacto visual es muy importante, y es recomendable buscar ese contacto con los conductores. Es curioso la cantidad de conductores que rehúyen ese contacto y se hacen los despistados (y no paran), algo que definitivamente debería ser sancionado. La regla, que no ley, más importante para cruzar la calle con seguridad es hacerlo si y solo si todos los vehículos (de todos los tipos, incluso las bicicletas) se han detenido ante el paso de cebra, y cruzar cuando uno lo decida, jamás porque se lo indique un conductor. 
En el caso de los ancianos, la regla es la misma, pero ellos necesitarán más tiempo para cruzar la calle: jamás han de apurar el paso porque un conductor detenido tenga prisa y utilice el claxon. Ese conductor, aparte de tener prisa es un maleducado y un desconsiderado, pero por narices debe permanecer detenido hasta que se complete la travesía.

jueves, 22 de septiembre de 2016

LA PREVENCION EMPIEZA POR EL CIVISMO

Una misma persona tiene diferentes visiones del uso del espacio público, en función de su motivación, de las necesidades propias de cada momento y también de su responsabilidad pública. Pero hay que cumplir unas exigencias mínimas de seguridad y entorno destinadas a los usuarios menos protegidos. Un peatón que quiere pasear desea un entorno diferente al que necesita una persona que sólo se desplaza andando desde su despacho para asistir a una reunión cercana. Y si se decide a usar el autobús cambiará también su percepción del diseño adecuado (y no digamos si decide moverse en coche).
Peatones y ciclistas deben estar al tanto de las reformas del reglamento de circulación sobre formas de movilidad y utilización de los nuevos vehículos. El respeto al medio ambiente no debe estar reñido con una circulación fluida y segura. Paralelalamente, acompañar a nuestros hijos en coche y facilitarles que puedan bajar en la misma puerta del colegio nos puede suponer: por un lado, el peligro de la escasa visibilidad que puedan tener nuestros pequeños mientras realizan el trayecto a pie y, por otro, participar en un embotellamiento que dificulte la circulación entre vehículos. Se trata, por tanto, de un espacio compartido por todos los usuarios y que parte de la convivencia y respeto por las normas que regulan nuestro modo de vida.
Un aprendizaje en la conducción que no esté enfocado en sus comienzos desde el civismo puede que a la larga haga más difícil la convivencia. Si además, con el paso del tiempo, resulta que es necesario convencer para aplicar los conocimientos adquiridos, no sólo de saber sino también de saber estar, puede que se den muestras de fracaso. Dicho de otra manera: no es lo mismo conducir que circular. Por eso, no podemos priorizar el aprobado sobre lo aprendido, no vale aprender sólo para aprobar un examen y menos aún cuando un error, a los mandos de cualquier vehículo, nos puede costar la vida.
El espacio público (la calle) es un bien escaso. En muy pocas avenidas caben aceras generosas, carriles para bus y ciclistas, áreas verdes y carriles de circulación con refugios para los peatones entre ambos sentidos de circulación. Así, en muchas calles resulta necesario agrupar los diferentes usos en espacios compartidos. Esta solución solamente puede arrojar un resultado aceptable, seguro y sostenible si se ajustan las velocidades de los usuarios que comparten este espacio. De aquí proviene la recomendación de conferir un nuevo uso al espacio público, adaptándolo principalmente a los humanos y no a las máquinas.