jueves, 22 de septiembre de 2016

LA PREVENCION EMPIEZA POR EL CIVISMO

Una misma persona tiene diferentes visiones del uso del espacio público, en función de su motivación, de las necesidades propias de cada momento y también de su responsabilidad pública. Pero hay que cumplir unas exigencias mínimas de seguridad y entorno destinadas a los usuarios menos protegidos. Un peatón que quiere pasear desea un entorno diferente al que necesita una persona que sólo se desplaza andando desde su despacho para asistir a una reunión cercana. Y si se decide a usar el autobús cambiará también su percepción del diseño adecuado (y no digamos si decide moverse en coche).
Peatones y ciclistas deben estar al tanto de las reformas del reglamento de circulación sobre formas de movilidad y utilización de los nuevos vehículos. El respeto al medio ambiente no debe estar reñido con una circulación fluida y segura. Paralelalamente, acompañar a nuestros hijos en coche y facilitarles que puedan bajar en la misma puerta del colegio nos puede suponer: por un lado, el peligro de la escasa visibilidad que puedan tener nuestros pequeños mientras realizan el trayecto a pie y, por otro, participar en un embotellamiento que dificulte la circulación entre vehículos. Se trata, por tanto, de un espacio compartido por todos los usuarios y que parte de la convivencia y respeto por las normas que regulan nuestro modo de vida.
Un aprendizaje en la conducción que no esté enfocado en sus comienzos desde el civismo puede que a la larga haga más difícil la convivencia. Si además, con el paso del tiempo, resulta que es necesario convencer para aplicar los conocimientos adquiridos, no sólo de saber sino también de saber estar, puede que se den muestras de fracaso. Dicho de otra manera: no es lo mismo conducir que circular. Por eso, no podemos priorizar el aprobado sobre lo aprendido, no vale aprender sólo para aprobar un examen y menos aún cuando un error, a los mandos de cualquier vehículo, nos puede costar la vida.
El espacio público (la calle) es un bien escaso. En muy pocas avenidas caben aceras generosas, carriles para bus y ciclistas, áreas verdes y carriles de circulación con refugios para los peatones entre ambos sentidos de circulación. Así, en muchas calles resulta necesario agrupar los diferentes usos en espacios compartidos. Esta solución solamente puede arrojar un resultado aceptable, seguro y sostenible si se ajustan las velocidades de los usuarios que comparten este espacio. De aquí proviene la recomendación de conferir un nuevo uso al espacio público, adaptándolo principalmente a los humanos y no a las máquinas. 

martes, 20 de septiembre de 2016

DE LA EDUCACION VIAL A LA CONCIENCIA VIAL

La Educación Vial ha experimentado una mayor presencia en la realidad vial de los españoles. Desde 1985, año de creación del Centro Superior de Educación Vial (CSEV), la Educación Vial se ha conformado como la base necesaria para la consecución de la movilidad segura y sostenible de todos los usuarios, con independencia de la edad de los mismos. Desde la responsabilidad compartida que se inicia en la familia y la escuela, y se prolonga a lo largo de toda la vida del individuo.
¿Qué es la educación vial?
En sentido amplio, y en un contexto social como el tráfico y la movilidad, la educación es un concepto integral del sujeto; relacionado en primer lugar con el aprendizaje de actitudes y conductas seguras para convivir en su entorno; y, en segundo, con la capacitación y adquisición de habilidades, herramientas y valores para evitar y/o resolver conflictos derivados de convivir en sociedad. Los calificativos que pongamos detrás del concepto educación, ambiental, sexual, para el consumidor, para la salud, para la tolerancia, para la convivencia de género, o vial, son simplemente “ejes de contenidos” o “vías de entradas de información” específica, que reducen la carga abstracta del concepto y facilitan la identificación de necesidades concretas, su asimilación e integración a nuestro conocimiento.
¿Cómo impartir la educación Vial?
No es posible responder de forma unívoca a esta pregunta. La posible respuesta requiere matizar el contexto, necesidades y características de los receptores, la disponibilidad de herramientas y recursos para una acción puntual; y, finalmente, un responsable con capacidad para diseñar un programa viable que optimice la intervención y los recursos disponibles. Puede que esto nos ayude a entender que las afirmaciones categóricas sobre si la Educación Vial, sin más, sirve o no sirve para... Sin más información, es un ejercicio hueco.
¿Cuándo impartirla?
La respuesta es sencilla. En la actualidad no cabe un planteamiento educativo –obviando el entorno familiar del que ahora hablaremos– que comience más allá del acceso al sistema educativo. Así, ¿por qué plantearnos constantemente esta cuestión sobre la Educación Vial? Hablamos de un proceso de aprendizaje a lo largo de la vida, con necesidades que evolucionan con el sujeto.
El aprendizaje y uso del sistema de retención infantil, por ejemplo, o las conductas seguras para circular como peatón, ciclista o conductor tienen su momento en la vida de cada sujeto, igual que la obtención del permiso o el aprendizaje de la conducción y otras habilidades. No parece necesario ni oportuno, por tanto, insistir en ese cuándo.
¿Quién debe impartirla?
La pregunta lleva implícita una disyuntiva –el titular que encabeza esta información la refleja– que podría calificarse de absurda: ”¿familia o centro educativo?”.
Tras la aproximación al concepto general, pierde validez plantear que cualquier materia de interés social –tráfico o salud, por ejemplo–, y su tratamiento educativo no precisan la intervención del hábitat natural de las necesidades de la persona, es decir del entorno familiar, tanto como de la simulación, estructura de la información, evolutiva y técnicas de enseñanza que aporta el sistema educativo a través de los profesionales en la educación formal.
Por ejemplo: ¿Tiene sentido que un niño no aprenda a utilizar los cubiertos hasta que su profesor se lo enseñe en el centro educativo? No. ¿Aprenderá en su proceso educativo cuestiones importantes para preservar su salud, y adquirir hábitos de alimentación saludables? Por supuesto.
La misma pregunta podría hacerse con el uso de los sistemas de retención, o las normas básicas para caminar por la calle, y en cualquier caso, sin duda, responderíamos lo mismo. ¿Por qué plantear entonces permanentemente elegir una u otra opción, si ambas son imprescindibles? ¿Tiene sentido un debate al respecto?
¿Por qué educación vial?
Los desplazamientos en vías públicas provocan altas cifras de fallecidos, heridos, discapacidad, dolor… con un coste económico y social significativo; como cualquier otro aspecto que suponga esta pérdida y genere conflicto social: violencia, tragedias naturales por falta de atención al medio ambiente, intolerancia… precisa por parte de los usuarios la adquisición de hábitos y conductas tempranos, primero para identificar el riesgo y, posteriormente para evitarlo, a cualquier edad, y en cualquier momento a lo largo de la vid
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jueves, 15 de septiembre de 2016

NOS UNIMOS A LA SEMANA EUROPEA DE LA MOVILIDAD 2016

La campaña sobre promoción de la movilidad urbana sostenible, SEMANA EUROPEA DE LA MOVILIDAD, supone una oportunidad perfecta para explicar los retos que afrontan las ciudades y los pueblos para generar un cambio en el comportamiento y caminar hacia una estrategia de transporte más sostenible.
Hoy nos hacemos eco de las actividades que se van a realizar en San Sebastián de los Reyes con motivo de la celebración de la semana de la movilad.
Este año la Semana Europea de la Movilidad quiere hacernos reconsiderar el modo en que nos planteamos nuestros desplazamientos.

La SEMANA EUROPEA DE LA MOVILIDAD proporciona a las personas una oportunidad para pensar sobre la utilidad real que tienen las calles de nuestras ciudades, así como para debatir soluciones concretas que aborden retos como la contaminación del aire y el ruido, la congestión, los accidentes de tráfico y los problemas de salud.

martes, 13 de septiembre de 2016

PREMIOS NACIONALES DE CORTOMETRAJES DE EDUCACION VIAL

El pasado 24 de Mayo se otorgaron los premios nacionales de cortometrajes de educación vial en su IV edición. El primer premio lo ha obtenido el Colegio Ginés Díaz – San Cristobal, de Alhama de Murcia, con su vídeo “El lago”. El segundo premio fue para el Colegio Petit Ateliers Darts de Valencia con el cortometraje “¡Hay que ir con ojo!”. El tercer premio ha sido para “Las señales son para todos” del Colegio Federico García Lorca de Carboneras (Almería), posición que comparte con el Colegio Leandro Alejano, de Cilleros (Cáceres) con el cortometraje “La ventana”.
El objetivo de la creación de estos premios es unir las artes escénicas y la educación vial, por lo que los participantes tienen que crear un cortometraje de unos 60 segundos de duración, donde se representen situaciones con las que pueden encontrarse de camino al colegio, transmitiéndose un mensaje claro y conciso sobre un comportamiento vial cívico y seguro, ya sea como peatón, ciclista, pasajero del transporte escolar, público, o del vehículo privado. En el conjunto de ediciones ya celebradas de los Premios Nacionales de Cortometrajes de Educación Vial han participado un total de 1.382 alumnos, con 196 cortometrajes y más de 1.918.800 votaciones emitidas.

Premio Institucional al Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes (Madrid) 
Junto a los trabajos escolares, en el evento celebrado el 24 de mayo se ha concedido el Premio Institucional, que en esta cuarta edición recayó sobre el Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes. Se trata de un reconocimiento, sin dotación económica, que premia la labor desarrollada por este Consistorio en la promoción de campañas de Educación y Seguridad Vial en su municipio, un hecho que, a juicio del Jurado, se ha considerado un ejemplo para el resto de ciudades.
Durante los cuatro meses de concurso, los 268 alumnos de primaria, pertenecientes a 30 centros escolares de 19 provincias españolas han subido al portal preparado para el certamen www.premioseducacionvial.com un total de 44 cortometrajes de educación y seguridad vial. En esta edición, casi 40.000 usuarios han realizado más de 86.400 visitas en la web, dejando más de 600.000 votaciones a través de la página del concurso y de la interactividad con las redes sociales. Los 20 cortos mejor valorados en este corte pasaron a la fase final, donde un Jurado de Honor dictaminó el resultado final de los cuatro videos ganadores en las tres categorías. Este año, y debido al nivel de los trabajos propuestos, el Jurado decidió otorgar dos terceros galardones.